Loading…


A Río le encanta el fútbol más que nada en el mundo. Pero es el más pequeño del equipo. La camiseta de todos les queda bien — la de Río le llega a las rodillas. "Otra vez se quedará en la banca", susurra alguien. Río finge no escuchar.

Cada día después de la escuela, Río practica solo. Pateando, atrapando, lanzándose. El campo al atardecer es solo de Río. "Algún día, frente a todos." Río abraza el balón con fuerza.

Llega el día del gran partido. Río se sienta en la banca, mirando jugar a sus compañeros. Todos son increíbles. Los pies de Río no paran de moverse. Pero el entrenador no voltea a verlo.

¡Oh, no! Takuya, el portero, tropieza y se agarra el tobillo. "Me duele…" El entrenador se da vuelta. Mira la banca. Sus ojos se encuentran con los de Río. "Río, te toca."

Río se pone los guantes grandes de Takuya. Le quedan enormes — los dedos nadan adentro. Su corazón late con fuerza. Tiene miedo, pero está feliz. "Por fin… es mi turno." Río camina hacia la portería.

El marcador está empatado. El otro equipo tiene un penal. Parado frente a la portería, Río se ve realmente pequeño. El número 9 coloca el balón en el punto. La multitud se calla. Río traga saliva.

El número 9 corre. El pie se levanta. ¡El balón viene volando — ! El tiempo se hace lento para Río.

Toca para elegir
Conversen juntos
Este cuento no tiene respuesta correcta. Después de elegir, tomen una pregunta y convérsenla juntos.
A continuaciónEl valor más pequeñitoLeer más
✨ Opcional: una edición especial con el compañero real de tu hijo (desde tu propia foto).
Empezar la serie