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A Kai le encantan los dinosaurios. En su bolsillo vive siempre una figurita verde de T-rex. Pero los niños del parque dicen: «Los dinosaurios solo dan miedo». Kai aprieta fuerte su figurita. En algún lugar, dentro de todo lo grande y lo fuerte, hay un rincón tierno. Kai lo sabe. Aunque nadie más lo crea.

¡¡¡GRRRAAAAAR!!! Un rugido de verdad sacudió el parque. Los niños del tobogán corrieron. Los niños de los columpios corrieron. Los pies de Kai casi corren también… pero entonces. Justo después del rugido, se oyó un «miiiu…» chiquito, chiquitito. Los pies de Kai se detuvieron. Y empezaron a caminar — hacia el sonido.

Detrás del árbol grande estaba — un pequeño tiranosaurio. Verde, igualito a la figurita del bolsillo de Kai. «¡GRAAAR!», rugió cuando Kai se acercó. Pero Kai se dio cuenta de algo. El pequeño T-rex solo rugía cuando Kai se acercaba al columpio roto — ese que cuelga de una sola cadena, a punto de soltarse.

Kai hizo una prueba. Un paso hacia el columpio — «¡GRAAAR!». Un paso atrás — silencio. Hacia el tobogán — silencio. «¡Ya sé!» Los ojos de Kai se llenaron de luz. «¡Tu rugido es un rugido de "¡cuidado, peligro!"!» La cola del pequeño T-rex hizo pum, pum. Un rugido no es para asustar. Un rugido es el sonido de cuidar a alguien.

Y así se hicieron amigos. Cuando Kai le mostró la figurita, el T-rex la tocó despacito con la punta de la nariz. Les dio cosquillas, y se rieron juntos (la risa de un T-rex suena un poquito a rugido). Pero entonces — «¡Oigan, hay un dinosaurio!» «¡Es peligroso!» «¡Hay que sacarlo de aquí!» Voces de adultos. Detrás del árbol, el pequeño T-rex se hizo chiquito, chiquito, y tembló.

Los adultos se acercaban con una cuerda. El corazón de Kai hacía pum, pum, pum. Y justo entonces — un bebé de pasitos torpes se alejó solito, derechito hacia el columpio roto. Nadie lo vio. Ni su mamá. Ni los adultos de la cuerda. Solo un par de ojos lo vieron — los del pequeño T-rex.

El T-rex saltó. «¡¡¡GRRRAAAAAR!!!» Su rugido más grande — un rugido de cuidar. El bebé, del susto, cayó sentadito. Y en ese mismo instante — ¡¡CRASH!! La cadena del columpio se vino abajo. Justo donde el bebé iba a estar. Pero los adultos vieron otra cosa: «¡El dinosaurio atacó a un niño!» «¿Ven? ¡Es peligroso!» La cuerda se acerca. En todo el mundo, solo Kai sabe la verdad. ¿Qué va a hacer Kai?

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